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Los mismos nombres de siempre: cuarenta años de flamenco que no se rompe, se transforma

Del cassette de los 80 a Rosalía, Rocío Márquez o Israel Fernández, la historia del flamenco reciente se parece menos a una ruptura que a una conversación entre generaciones. Camela vendía sus primeras canciones en casete en los mercadillos, y Estopa cantaba a Los Chichos y a Camarón. Cuarenta años después, el soporte ha cambiado, […]

Los mismos nombres de siempre: cuarenta años de flamenco que no se rompe, se transforma

Del cassette de los 80 a Rosalía, Rocío Márquez o Israel Fernández, la historia del flamenco reciente se parece menos a una ruptura que a una conversación entre generaciones.

Camela vendía sus primeras canciones en casete en los mercadillos, y Estopa cantaba a Los Chichos y a Camarón.

Cuarenta años después, el soporte ha cambiado, pero la calle sigue siendo la misma

Antes de Rosalía hubo rumba, cine de barrio y cintas en el coche.

La historia del flamenco reciente se entiende mejor si se cuenta entera.

Los 70: la rumba que salió de la calle

Antes de los 80 ya había otro flamenco, el que sonaba en los barrios.

Los hermanos Salazar, Los Chunguitos, empezaron tocando en la calle en Madrid, y en 1977 EMI les fichó tras una audición.

Los Chichos nacieron en 1973 con Jero y los hermanos Emilio y Julio González, y su primer sencillo fue «Quiero ser libre».

Han vendido 15 millones de discos y fueron pioneros de la rumba flamenca.

Con el paso de los años se convirtieron en cultura popular: el entrevistador de su gira de despedida, en 2024, evocaba los viajes familiares de vacaciones con la cinta de Los Chichos puesta en el coche.

El cine fue su gran altavoz.

Cuando se levantó casi toda la censura, en 1977, nació el cine quinqui, cuyas bandas sonoras reflejaban lo que escuchaban los adolescentes de las ciudades.

Sus directores principales fueron José Antonio de la Loma y Eloy de la Iglesia, y Carlos Saura elevó el género con Deprisa, deprisa, Oso de Oro en Berlín.

En su banda sonora sonaban Los Chunguitos, Los Marismeños y Lole y Manuel, y «Me quedo contigo» se convirtió casi en un tercer protagonista.

Esa canción reapareció décadas después: Rosalía la versionó en la gala de los Goya de 2019.

Los 80: pureza, pop y copla

En los 80, Camarón de la Isla y Paco de Lucía eran los referentes del flamenco más puro.

Camarón había grabado La leyenda del tiempo en 1979 con músicos de Veneno, y esa puerta no se cerró.

Pata Negra publicó Blues de la frontera en 1987 y llamó a su mezcla «blueslería«.

Ketama editó su primer disco en 1985, grabado dos años antes, y en 1988 cruzó el flamenco con la kora de Toumani Diabaté en Songhai.

Esa década tuvo más caras. Toñi y Encarna, hermanas de Los Chunguitos, empezaron como coristas y formaron en 1984 el dúo Azúcar Moreno, que mezcla sonidos flamencos con disco, pop y techno.

En 1990 representaron a España en Eurovisión con «Bandido» y quedaron quintas.

También hubo otro universo: el de la copla y las sevillanas.

Isabel Pantoja popularizó de nuevo la copla, un género en declive.

Su disco Marinero de luces (1985), con canciones de José Luis Perales, vendió cerca de un millón de copias.

Por su parte, María del Monte, conocida como «la Reina de las Sevillanas«, logró disco de platino triple con Cántame sevillanas.

Los 90 y los 2000: la rumba se hace pop

La rumba de los 70 no desapareció, se mudó al pop. Camela nació en el barrio madrileño de San Cristóbal de los Ángeles y empezó grabando casetes que vendía en mercadillos.

Su primer disco, Lágrimas de amor, salió en 1994 en CD y casete.

Crearon la tecno-rumba, que une rumba flamenca con bases electrónicas y estructura pop. Durante muchos años los premios y la crítica los ignoraron.

Hasta Juan Antonio Bayona empezó dirigiendo sus videoclips.

Después llegó Estopa.

David y José Muñoz, de Cornellà de Llobregat, trabajaban en una fábrica de piezas para SEAT, y allí empezó a nacer «La raja de tu falda«.

Su primer disco salió en 1999, y su sonido bebe de Los Chichos, Los Chunguitos o Los Amaya.

Lo dicen sus propios títulos: «El del medio de Los Chichos» y «Como Camarón«.

En 2024 celebraron sus 25 años con una gira que agotó estadios.

Melendi cierra el círculo, desde Asturias. El norte también bebe del flamenco.

Su primer disco, Sin noticias de Holanda (2003), mezcla rumba, pop, rock y un toque de flamenco.

Hoy: la herencia, mezclada

La generación actual parte de todo eso. Israel Fernández, nacido en Corral de Almaguer, ya había colaborado con Raimundo Amador antes de los 21, y «La inocencia» la produjo El Guincho junto a Diego del Morao.

Ese El Guincho produjo también El mal querer de Rosalía.

 

Fue su proyecto de fin de estudios en la Escuela Superior de Música de Cataluña, tras Los Ángeles con Raül Refree. Con «Malamente» ganó dos Latin Grammy, y el álbum, un Grammy en 2020.

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